«Nadie lo sabe» Esta obra utiliza la técnica de transferencia fotográfica sobre un soporte de madera, donde el grano natural y las imperfecciones del material (como nudos y variaciones de tono) se integran de manera sinérgica con la imagen visual. La composición captura la rica textura de una fachada arquitectónica degradada, caracterizada por capas de mampostería erosionada, restos de revoque y baldosas expuestas que crean un complejo patrón de pátina natural y cromatismo terroso.