Galería de arte Juana Romero

Arte Moderno, Contemporáneo y Pintura Original

Arte contemporáneo con alma para espacios exclusivos. Obra original y series limitadas

MANUEL RIVERA HERNANDEZ, Granada 1927 Pintor de espejos azules, soñando siempre en Granada, en los jardines tranquilos, sobre el agua. Va el agua diciendo un nombre, Manuel Rivera se llama”. Rivera se integró en El Paso desde el momento mismo de su constitución, su decidida apuesta por una abstracción cargada con detonantes expresivos y el valor concedido a la identidad abrupta de lo matérico lo situaban dentro del flujo poético que discurría por los grandes centros artísticos del mundo.
El dramatismo y el desgarro de sus composiciones, primero, y luego una especial inclinación a los valores sensitivos del objeto, su forma y sus significados, lo entroncaban con grandes referentes míticos de la cultura artística, literaria y musical española. Referentes que a la postre desbordarán, con mucho, el monopolio semántico de esa "veta brava".
Lo que resulta a todas luces indudable es que a partir de este momento se produce una consolidación direccional de la expresión plástica en Rivera. Ya desde 1956, las telas metálicas arrebatan su obra de ese territorio imaginario en que se ve condenada a moverse la pintura (figurativa o no) y le suman una identidad espacial materialmente tangible. Las posibilidades de ejercer un tacto real significan, de facto, la apropiación poética del espacio físico. Pero su lenguaje acapara también los principios básicos del movimiento y la luz, ya que ambas cualidades eclosionan desde el rectángulo de la obra cada vez que el espectador cambia de punto de vista con respecto a ella, aunque sea mínimamente.
El año en que realiza esta obra, Manuel Rivera abandona los materiales pictóricos tradicionales para utilizar como soporte la tela metálica.