Descripción
Alberto Rubio Terrazas; Segovia 1972
Es un fotógrafo y artista visual, afincado en Madrid desde hace más de 30 años y con profundas raíces conquenses. A lo largo de los años ha desarrollado la capacidad para combinar, de manera original y sorprendente, la fotografía digital con materiales recuperados no habituales como soporte de impresión.
El método de trabajo del autor se basa en la reflexión, el tiempo y la paciencia para unir imágenes del mundo que nos rodea con soportes reciclados, dando una nueva vida a lo que aparentemente ya no tiene utilidad para hacer rebrotar la belleza de lo descartado, haciéndonos sentir bien.
El proceso creativo comienza en lugares evocadores; continúa en la búsqueda de materiales; avanza con una cuidada impresión de tintas UVI respetuosas con el medio ambiente y culmina, en ocasiones, con pequeñas intervenciones realizadas mediante técnica mixta, otorgando a la obra una textura de profunda pureza emocional.
La Fotografía que se Toca
Su trabajo no se limita a la captura de un instante; es una construcción física donde la arquitectura urbana y la memoria de la madera se funden en una sola piel. Alberto rescata fachadas olvidadas, balcones que guardan secretos y rincones que el tiempo ha intentado borrar, para devolverlos a la vida sobre un soporte vivo: la madera recuperada.
En sus piezas, la veta de la madera es un elemento compositivo activo. El nudo de un tablón se convierte en la luz de una farola, y las grietas del soporte aportan una tridimensionalidad que engaña al ojo y emociona al tacto.
Al trabajar con maderas rescatadas, cada obra de Alberto es un ejemplar único. El «accidente» del material —el óxido, el desgaste, la porosidad— hace que la fotografía adquiera una pátina histórica imposible de reproducir.
Sus obras nos invitan a una observación melancólica y pausada. Alberto captura la dignidad de lo cotidiano y la eleva a la categoría de arte plástico.
«Presentar a Alberto Rubio Terraza es invitar al espectador a una experiencia sensorial. Sus fotografías no solo se miran; se escuchan a través del crujido de la madera y se sienten en la rugosidad de su historia.» — Juana Romero
















