«En esta pieza, Diego Forriol reduce el paisaje a su mínima y más potente expresión. El contraste radical entre las copas densas y la delicadeza de los troncos crea una estructura visual limpia y moderna. Una obra que utiliza el vacío y la bruma para resaltar la fuerza del trazo negro, perfecta para coleccionistas que buscan minimalismo con carácter.»